lunes, 30 de marzo de 2015

Muy nuestros

Yo soy suya
y no sé si él es mío
pero si sé que somos muy nuestros
muy de peculiaridades
muy de querernos a solas
muy de atardeceres en los lienzos que pintamos con los dedos mientras me abraza por la espalda
muy de amarnos en otro idioma porque los nuestros ya están demasiado desgastados
muy de canciones que duran más de cuatro minutos
muy de solos de guitarra
muy de «no importa si hoy no te quieres, yo tengo amor de sobra para ambos»
muy de recoger las hojas en otoño
muy de lanzarnos bolas de nieve en invierno y después disculparnos
muy de regalarnos flores de papel en primavera
muy de desnudarnos en verano
muy de silencios
muy humanos
muy nosotros
muy íntimos.


miércoles, 25 de marzo de 2015

El arte de ser quién eres

Hay quien dice
que existen tres tipos
de persona:
la primera, que no sabe
que es al amor
y lo experimenta
por primera vez
y se hace adicta a él
la segunda, que aún sabiendo
lo que es el amor
lo que significa
y experimentándolo
no se siente agusto
y la tercera,
que sabe lo que es
lo que significa
y lo experimenta
por primera vez
sin darse
cuenta.

sábado, 21 de marzo de 2015

Karma

Y así es el karma.
Un día te despiertas
y por odiar algo
acabas amándolo.
Tú odiabas amar
y ahora matas por amor.


martes, 17 de marzo de 2015

Fin

Érase una vez
una cerilla
que se encendió
y alguien
la sopló.
Fin.

Esta es la prueba
de que no
siempre
puede haber
final
feliz. 

miércoles, 4 de marzo de 2015

Ruinas

Le vi sentado en el muro que separa la zona de espera para los pasajeros de los trenes y las vías de estos. Me acerqué y tomé asiento a su lado desviando la vista hacia el papel que llevaba entre sus manos.
Luego observé su neutral rostro sin articular una sola palabra y extraje la cámara de mi bolso para tomar una fotografía de su silueta, en blanco y negro.
No se molestó, ya que sonrió.
Me tendió el sobre en el que podía leerse con claridad la palabra "ruinas" en la esquina. Cuando levanté la cabeza para cuestionar el por qué de su acto, se había marchado. Desconcertada, desdoblé la hoja y comencé a leer lo que aquel joven había escrito en una fina y delicada caligrafía.
"Esto es para ti, mi querida Ruinas. Muchos hablan sobre lo que causas en Roma, y en otros lugares del mundo escriben textos de desamor utilizando las mismas razones. Pero, esta vez, haré cambiar la monotonía y te escribiré una carta en la que hable de ti afectuosamente. Y diré:
Tú, R; que destruyes tanto como construyes.
Tú, U; que lloras tanto como sonríes.
Tú, I; que no devuelves tanto como robas. 
Tú, N; que te llevaste contigo mis noches en vela, y con ellas a mí. 
Tú, A; que no trajiste de vuelta mi corazón.
Tú, S; que regresaste y ahora conmigo te dejo marchar".
Y me quedé allí, pensando... pensando hasta que vi pasar al siguiente tren por las vías. Antes de subirme, me giré hacia el nombre de la estación.
... pensando en sí las despedidas y los reencuentros se escondían bajo el seudónimo de las ruinas.