domingo, 21 de diciembre de 2014

Sin [ti]tulo

Es media noche, y te despiertas
y la habitación está a oscuras, 
y la ventana abierta, 
y tu sombra le aúlla a la luna, 
y tu alma está vacía, 
y tu cama tiene la necesidad de echarte fuera,
y tu almohada se vuelve rígida,
y tus gritos inaudibles,
y el sueño inalcanzable,
y las voces te llaman,
y el gato que maúlla en el balcón del vecino no se calla,
y las flores marchitas que hay en el jardín que nunca regaron hoy mueren,
y la de arriba aún no termina de tocar el villancico con la flauta,
y las luces de la calle ya no alumbran,
y el calor de tus mantas se ha convertido en frío,
y no encuentras el par de hojas sueltas que escondías detrás de tu cuadro preferido, 
y hoy sus brazos no te rodean,
y los pensamientos son como pinchazos en la espalda,
y cada lágrima un disparo en el pecho,
y cada noche, un deseo de acabar con todo esto.


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