domingo, 21 de diciembre de 2014

La chica soñadora

No le importó que la arena se colara por sus mangas,
ni que el mar le mojara los dedos de los pies.
Se hundió entre las olas cuando la ropa se quitó y nadó.
Nadó hasta el interior y se imaginó con una cola de sirena,
el pelo muy largo y conchas en vez de sujetador.
Volvió y a Ariel en la arena dibujó.
Contenta, por su obra de arte: se relajó.
Observó el atardecer y al Sol esconderse.
Más tarde, vio a la Luna aparecer con un conjunto de estrellas.
Señaló a unas cuantas de ellas, y se dijo a sí misma,
que algún día sería una estrella.
Una estrella que brille como el Sol,
y que cumpla deseos como las Fugaces.
Se imaginó vagar por el cielo,
siendo una luz que dirige a los marineros.
Soñó despierta con enamorarse de uno de ellos...
... y se preguntó,
si él también caería con ella.
Al vacío,
o a donde fuera.


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