domingo, 21 de diciembre de 2014

Allí donde s[olíamos]uelo [querernos] gritar

Besarle era como
sentir la brisa
acariciándote el rostro.
Dulce, y lento:
en las mañanas de invierno.
Tocarle era como
quemarse
con el hielo.
Fundirse y más tarde,
evaporarse.
Quererle no era más 
que la vida. 
Sentir el corazón latir
cuando él aparecía. 
Y allí donde solíamos
besarnos, 
tocarnos
y querernos: 
hoy la garganta
me deshago, 
con los gritos
que de ella nacen.
Porque ahora la brisa,
son tus besos [míos],
el hielo, 
se deshace
entre mis dedos
y cuanto más vivo,
más te quiero.


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