domingo, 21 de diciembre de 2014

Para ser olvidados

Con un par de tabiques se destruyó.
Con un suspiro, se disolvió en el aire.
Y aquellas cenizas,
provocadas
o no:
fueron a parar al olvido.
¿Y qué es el olvido?, preguntas.
El olvido es todo aquello que no quiere ser recordado.
Como aquel escritor que nunca escribió.
Como aquel cantante que nunca cantó.
Como aquel que no arriesgó, y perdió.
Como aquellos que no quisieron ser, y no fueron.
Y luego está el escritor que escribió.
Y el cantante que cantó.
Y el que arriesgó y ganó.
Y los que quisieron ser, y fueron.
Y estamos nosotros,
o tú,
y yo.
Que si no hay palabras, el escritor las escribe.
Si no hay canciones, el cantante las canta.
Si no hay opciones que cambien la vida, tú las creas.
Si nadie quiere ser, yo quiero.


Diciembre

El invierno se derrite entre mis dedos,
y las lágrimas grises inundan el cielo.
Me dirás lo bonitos que se ven mis ojos
cuando la luna se refleja en ellos,
y te contestaré que no es la luna la que produce
que estos brillen como lo hacen,
porque las estrellas necesitan
oscuridad para brillar:
Y no he dejado de mirarte
durante toda la noche.


Sin [ti]tulo

Es media noche, y te despiertas
y la habitación está a oscuras, 
y la ventana abierta, 
y tu sombra le aúlla a la luna, 
y tu alma está vacía, 
y tu cama tiene la necesidad de echarte fuera,
y tu almohada se vuelve rígida,
y tus gritos inaudibles,
y el sueño inalcanzable,
y las voces te llaman,
y el gato que maúlla en el balcón del vecino no se calla,
y las flores marchitas que hay en el jardín que nunca regaron hoy mueren,
y la de arriba aún no termina de tocar el villancico con la flauta,
y las luces de la calle ya no alumbran,
y el calor de tus mantas se ha convertido en frío,
y no encuentras el par de hojas sueltas que escondías detrás de tu cuadro preferido, 
y hoy sus brazos no te rodean,
y los pensamientos son como pinchazos en la espalda,
y cada lágrima un disparo en el pecho,
y cada noche, un deseo de acabar con todo esto.


Allí donde s[olíamos]uelo [querernos] gritar

Besarle era como
sentir la brisa
acariciándote el rostro.
Dulce, y lento:
en las mañanas de invierno.
Tocarle era como
quemarse
con el hielo.
Fundirse y más tarde,
evaporarse.
Quererle no era más 
que la vida. 
Sentir el corazón latir
cuando él aparecía. 
Y allí donde solíamos
besarnos, 
tocarnos
y querernos: 
hoy la garganta
me deshago, 
con los gritos
que de ella nacen.
Porque ahora la brisa,
son tus besos [míos],
el hielo, 
se deshace
entre mis dedos
y cuanto más vivo,
más te quiero.


Quiero ser tu deseo de las once y once.
Que mientras estés tumbado con la vista en el cielo y la mente en blanco,
pienses en lo que todos elegirían y lo que solo tú buscarías.
En las estrellas, y en la luna.
Y en las nubes, que a veces las nublan.
Y en las lágrimas, que a veces nublan la vista.
Y en tu mirada, en la que yo me perdería.


Nada que perder

Desearía poder llevarte el desayuno a la cama
y despertarte a base de caricias
todos los días de mi vida. 
En el salón, 
pondría música
y más tarde no se sabría 
dónde termina tu boca
y comienza la mía. 
Te irás
y volveremos a encontrarnos
entre las sábanas de nuestra cama, 
para quererte hasta las entrañas: 
hasta lo más oscuro de tu ser, 
porque ya no tengo nada que perder. 
Si quiera la vida. 
Porque te la entregué ayer, 
te la entrego hoy, 
mañana
y siempre.


La espera

Esperó,
esperó
y esperó. 
Con 
su corazón
lleno
de ilusiones
trasnochadas.
Tiempo
que pudo
no haberse
perdido. 
Promesas
incumplidas.
Sueños,
que solo son 
sueños. 
Abrazos
que no se dieron, 
y un 
Siempre, 
que dejó
de serlo.


11:11 pm

Se sienta en la ventana
con las piernas hacia fuera
y la brisa dándole en la cara.
Acaricia con la palma de la mano
la madera del marco
y cierra los ojos para dejarse llevar un rato.
Cuando vuelve a abrirlos,
es la hora de pedir un deseo:
y por un instante,
siente que se cumple.
Porque le ve a su lado,
con la mirada perdida
y el pelo revuelto
tras una noche de caricias.
Y se miran...
Y...


Carta de despedida

La Historia acaba así:
Tres vocales,
Dos consonantes
y una palabra.
Justo en la esquina
de la última página
hay una nota
de despedida
que dice:
Si amas a alguien, 
déjalir.
Y si vuelve a ti, 
Siempre fue tuyo.
P.D: Me dijeron que la Tierra es redonda.
Por eso, te dejé marchar.
Porque sé,
que tarde o temprano,
volverás.


Ella

Es
Café. 
[Lápiz
y Papel]. 
Es
Luna. 
[Crees
que la conoces, 
pero, 
en realidad, 
una parte
de Ella
se esconde]. 
Es
Insomnios.
[Noches
y Sol: 
Porque
se enamoró]. 
No 
le hables
de Amor.
Su Dolor, 
Lágrimas
y más
Días, 
Semanas, 
Meses, 
Años, 
son Suyos. 
[Del Sol]. 
Momentos, 
instantes, 
Vida. 
[Suyos].
Como Ella 
misma.


Si te pierdes

Cuando seas...
Porque no eres.
Si Te Pierdes Hoy...
Búscate Mañana.
Si Te Pierdes Mañana...
Recuerda,
que llevas la palabra Esperanza
tatuada en la muñeca.
Un rotulador te Espera.
Pinta Una Mariposa,
y deja que se Pierda...
Hazla volar por los aires,
y grítale que el Destino es solo suyo.
Sé valiente y cobarde
a la vez:
Deja que el viento
se la lleve y no esperes que regrese.
Y Si Te Pierdes...
Espera...
La Mariposa que dibujaste
en tu muñeca
bajo la palabra Esperanza,
significa Vida.
Cuando Te Pierdas...
Serás:
porque
en
el
lugar
menos
esperado,
Te
Encontrarás.


La chica soñadora

No le importó que la arena se colara por sus mangas,
ni que el mar le mojara los dedos de los pies.
Se hundió entre las olas cuando la ropa se quitó y nadó.
Nadó hasta el interior y se imaginó con una cola de sirena,
el pelo muy largo y conchas en vez de sujetador.
Volvió y a Ariel en la arena dibujó.
Contenta, por su obra de arte: se relajó.
Observó el atardecer y al Sol esconderse.
Más tarde, vio a la Luna aparecer con un conjunto de estrellas.
Señaló a unas cuantas de ellas, y se dijo a sí misma,
que algún día sería una estrella.
Una estrella que brille como el Sol,
y que cumpla deseos como las Fugaces.
Se imaginó vagar por el cielo,
siendo una luz que dirige a los marineros.
Soñó despierta con enamorarse de uno de ellos...
... y se preguntó,
si él también caería con ella.
Al vacío,
o a donde fuera.


Quizá miedo

Me preguntaron qué sentiría
si te marcharas mañana.
Y contesté:
«No lo sé.
Quizá miedo.
Miedo al despertar
y no verle tumbado a mi lado.
No sentir más su cabeza
en mi regazo.
No saber la razón
por la cual leo en alto.
Ni por qué subo a la azotea
para observar volar
a los pájaros.
Miedo al darme cuenta
de que ya no habrá más caricias.
Ni besos, ni abrazos.
No más "Buenos días, princesa»,
ni un "Sueña conmigo, muñeca".
Me gustaría saber que sentiría él
si yo me fuera.
Quizá miedo...».


Ladrón

No preguntó si podía entrar
pero cerrado con llave tampoco estaba.
Se coló y cerró,
sin dejar a nadie más pasar.
Hizo suyo lo que no era
y poco a poco se apoderó de él como si un juguete fuera.
Jugó y jugó
y feliz se marchó
para después regresar
y encontrarse todo como lo había dejado:
porque se lo había llevado a rastras
sin darse cuenta
porque suyo ya era
mi corazón
que ahora su nombre marcaba
y vagaba por mis venas.


Recuerdos

Cientos de recuerdos plasmados en polaroids
descansan pegados a la pared verde,
el color de la esperanza.
Coge uno cuando le entra en gana,
y lo rompe en mil pedazos con los ojos cerrados:
como está su corazón,
lleno de vacío.
Se deja caer en el mármol que hace el roll del suelo frío,
y admira el techo blanco
con desdén.
Acaricia la sábana azul
y se sumerge en el océano de lágrimas que la abordan a continuación.
Nadie,
excepto ella
sabe que sobre el armario
descansa una cuchilla
manchada de escarlata.


Sueños

¿Y si nuestra verdadera realidad 
fuera aquella paralela 
distorsionada 
que contienen nuestros sueños?


yensiD

Tal y como la bella durmiente despertó a su príncipe con un beso de amor verdadero,
Rapunzel rescató a su amado de la torre en la que estaba encerrado.
Cenicienta encontró el zapato del príncipe, el cual perdió al irse de la fiesta a toda prisa antes de media noche.
Fiona rescató a Shrek del dragón con la ayuda de asno, su fiel amigo burro.
Ariel rompió la maldición y Erick pudo recuperar su voz.
Y Bella...
Oh, Bella.
Que por fin supiste que el amor es mucho más que la apariencia.


Melancolía

Las calles siempre están llenas,
y a la misma vez vacías.


Eternidad

Esta noche las farolas no se encenderán,
ni las luciérnagas alumbrarán. 
La luna se esconderá por completo,
y no habrá estrellas que contar. 
Por la mañana no saldrá el sol,
ni los pajarillos cantarán. 
No cambiaremos de estación,
y estaremos atrapados en un mundo estancado. 
En la vida de las indiferencias,
no hay desigualdades.
Por eso todos c
                              a
                                 e
                                    m
                                        o
                                           s
al mismo compás,
sin nada que nos detenga:
porque aquí,
el tiempo deja de existir
y todo dura una eternidad.


De ti (I)

Cuántas veces no habré llorado,
reído,
acallado gritos desesperados
en la oscuridad.
Cuántas veces no habré querido huir,
desaparecer,
sin dejar rastro.
Cuántas veces no habré querido hacerme notar,
que alguien reclamara mi ausencia
en un lugar donde tienes cientos con quien hablar.
Cuántas veces no habré cogido el camino equivocado,
a sabiendas de saber la respuesta,
para volver a encogerme entre tus brazos.
Cuántas veces no me habré sentido insignificante,
pequeñita, vulnerable
a raíz de haber tenido un ataque
de ansiedad,
amor,
necesidad,
de ti.



Oscuridad

Desperté del sueño casi eterno,
y no vi nada,
no sentí nada:
nada en absoluto.
Me dolía y daba vueltas la cabeza,
como cuando giras y mareas. 
Como cuando te enamoras.
Como cuando te emborrachas.
Como cuando lloras durante horas.
Pero después de amar, de beber y de soltar lo sufrido o recuerdos mal vividos, la claridad sigue cegando. 
Y en este caso,
un ser con túnica negra que decía ser mi guía,
me esperaba al final de la calle sin salida,
entre la oscuridad.


Amor platónico

Lo siento, pero mi amor platónico me reclama desde nuestra cama inventada.
Me pregunta que si quiero jugar a querernos como en las películas y a vivir según la vida.
Me dice que nos dejemos llevar y que soñemos con los ojos abiertos.
Susurra en mi oído un dulce te quiero después de un abrazo con intensidad.
Dice que ojalá seamos valientes.
Pregunta que si la realidad es cobarde.
Yo contesto que puede ser.
Acaricia mi espalda haciéndome estremecer cada vez que me envuelve en sus brazos.
Cierra mis ojos pasando sus dedos y me dice que vuele.
Y realmente puedo hacerlo: únicamente con él puedo volar aún cuando mis pies tocan tierra.

Cada noche nos juntamos en un mismo lugar en la oscuridad, y soñamos con los ojos abiertos a jugar a querernos.
Siento que hayas gastado tu aliento en silbarme, pero mi amor platónico me reclama desde nuestra cama inventada.


Olvido (I)

Yo soy yo,
tú eres tú
y cuando tú y yo nos encontremos:
tú serás yo,
yo seré tú
pero en uno.
Y si tú y yo no nos encontramos,
tú seguirás siendo tú
yo seguiré siendo yo
y todo seguirá igual
que antes después de imaginar.
Porque tú eres tú
y yo soy yo
pero ninguno existe
tú en mí
yo no en ti,
por eso desvanezco.


Me gustaría saber...

Me gustaría saber como pasas tus tardes aburridas: si tocas la guitarra o ves la televisión. ¿Llamas a tus amigos y ellos vienen a hacerte compañía?
Me gustaría saber si eres más de refresco o jugo. ¿Tal vez agua? ¡Cerveza! ¿Verdad?

¿Frío o caliente?

¿Invierno o verano? Yo, personalmente: soy más de inviernos. Me gusta que me abracen.

Me gustaría saber si te gustan los abrazos: si te gusta darlos o que te sorprendan dándotelos.

Me gustaría saber a qué hueles: si dulce o salado, si a Dolce & Gabanna o Maximo Dutti. ¿O quizás no utilizas perfumes? ¡Aroma natural, Oh!

¿Qué te inspira cuando compones? ¿Más música o simples acordes?

¿Día o noche?

¿Cuál es tu plato favorito?

¿Amanecer o atardecer?

¿Pelis de terror o románticas? ¿Quizás cómicas? ¿O te gusta más el teatro?

¿A quién o qué se debe esa sonrisa?

Me gustaría saber si te dejas querer.
Porque me gustaría hacerte saber que te quiero.


Corazón encogido

Hoy tengo el corazón encogido
impertinente, inexistente; frío como la nieve. 

Ya no siente, ya no llora; solamente espera.

Pero a veces se cansa de esperar, de las amistades, del amor, de la vida.. y es entonces cuando se deja ir y ya no espera nada, si quiera más allá de lo inimaginable.

Suele reclamar lo que fue o pudo ser en algún instante inigualable.

Contiene recuerdos memorables (otros no tantos) y a veces.. a veces quiere serlo todo, cuando no es nada en absoluto.

Hoy me apetece escribir letras para ti, y el día que ya no lo sean, serán letras en el aire dedicadas hacia mi; letras que forman cartas y cartas que forman memorias nunca enviadas a su destinatario. 

Hoy tengo el corazón encogido
impertinente, inexistente; de las noches en vela velando por ti.


Sola

Me encuentro perdida y totalmente desorientada, 
como si tuviera el sueño acumulado desde hace días. 
Cuento las estrellas del cielo
 y me doy cuenta de que es una perdida de tiempo; 
hay demasiadas. 
Me dejo caer sobre el césped que hay bajo mis pies 
y siento la hierba acariciarme la piel. 
Algunas partes están ásperas, otras realmente suaves 
y las demás tienen un término medio. 
La dulzura con la que el aire me roza
 es aún mas placentera que la nombrada antes. 
Y estoy sola entre la multitud. 
Soy una entre un billón y siempre lo he sido. 
No es cuestión de dar pena, es cuestión de vivir la vida así. 
Ellos me miran como si yo estuviera loca 
y viviera de otra manera que no conocen. 
Y en realidad lo hago.
¿Cómo es posible sentirse tan sola en una habitación llena de gente?

Tiempo perdido

Y de repente todo se vuelve negro cuando te marchas, amargo, quizás como el café. O ácido como el limón cuando resbala sus débiles gotas calle abajo por mi garganta. 
Dejas un rastro de melancolía cuando dices adiós con todas las letras antes de darme un beso dulce, de chocolate.

Tengo ganas de gritarte que te quedes y vuelvas a meterte entre mis brazos antes de que sea demasiado tarde: pero hago callar mis súplicas y te dejo ir.

Más tarde regresas y me dejo querer hasta lo más hondo de mi ser, sin importarme nada.

Volvemos a la cama como dos jóvenes desesperados y me susurras con la voz cansada que me has echado de menos y te ruego que duermas aunque tu te niegas.

Dices que quieres recuperar el tiempo perdido.

Pero tiempo empleado para añorarte no es perdido.



Último aliento

Dicen que no hay nada más bello que observar los momentos pasar. Como se desviven el sol y la luna por tener un amor prohibido cada día y noche. Ver las estrellas fugaces pasearse por el espacio sideral y difuminarse cuando el deseo se es pedido. El vello erizarse cuando una ráfaga de brisa inocente se intenta colar por tus trapos. La hilera de nubes que se desliza por encima de tu cabeza a una velocidad ralentizada.
La rima de la poesía. El sabor que te queda en la lengua cuando se es leída. Disfruta de las cosas pequeñas que te da la vida.
El simple hecho de oírlas...
Dicen... voces.
¿Qué escuchas?
Palabras...