sábado, 21 de enero de 2017

Volar

El arte debería colarse en tu alma de la misma manera en la que lo dejas libre.

Dándote alas.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

La violencia hacia la mujer está acabando con nosotras.
Cada día, a cada minuto, se unen numerosas víctimas a la lista de esta gran pandemia que recorre el mundo entero. La que comienza controlándote, vigilando si sales o no de casa. La hora a la que llegas si le da por mirar el reloj cuando no contestas a sus mensajes amenazantes, ese vestido enseña demasiado, viviendo tu vida como si fuera la suya hasta el punto de llegar a sentirte dependiente de su presencia, de sus llamadas, de sus alarmas; y termina por asesinarte, porque tú te mueres por él y él por las ansias de acabar con tu amor propio. De obligarte a hacer aquellas cosas que siempre dijiste que nunca realizarías, sin excepciones, porque si haces todo lo contrario has dejado de quererle. Sentir lo mismo ya no está en tus planes, porque lo que te enamoró fue su poesía y la semana pasada utilizó la prosa para disculparse tras una pequeña pelea, con un no volverá a ocurrir que se veía venir para concluir, ¿no es cierto?
Al firmamento que cubre a España se le han sumado cuarenta estrellas este año, sin contar a las que quedaron en el olvido entre tanta noticia sin demasiada importancia. Otra muerte a manos de su pareja, es lo que dirían los medios de comunicación antes de hacerlo público. Para ellos es una pérdida más que hacer viral, pero quiero avisaros de que nos están asesinando. Y sigue contando.
Mujeres que no han logrado detener a los brazos que más tarde la dejarían sin aire. Esas caricias muy fuera de lo común, esa mano que se le va un día y otro también. El pretexto que siempre esperas al final de casa frase. Y esa misma noche vuelves a encontrarte con el móvil entre tus manos a punto de salvarte, pero no te ves capaz. Él no lo hará más, cambiará. El día que consiga pillarte desprevenida para robarte el alma dejará de hacerlo, y cambiará, de casa y de país si es necesario con tal de poder continuar con la siguiente de su repertorio.
Y esto, por las que aún tienen la oportunidad de interrumpir la historia que jamás tuvo que haber empezado. De mandarlo a paseo, de ser libre. Porque ya no es el hombre de tu vida, mucho menos el padre de tus hijos: porque el que bien te quiere no te cortará las alas. Te lo prometo.

martes, 11 de octubre de 2016

Crecer

Todo individuo ha hablado de la muerte alguna vez sin tener en cuenta su verdadero significado.
La muerte es lo que te encuentras en el instante antes de crecer. Lo que se te planta en las narices preguntándote si quieres continuar. Si todavía tienes fuerzas, si aún permaneces coherente.
Tu mente e imaginación están creciendo día a día. Aportándote la capacidad que hoy conservas para convertir un desastre en la obra de arte más increíble encontrada. Dime si tú no te lo has cuestionado más de una vez: cómo demonios he llegado hasta aquí. Si yo era el caos hecho persona y ahora sé dónde estoy. Quién soy, que viene a ser lo más importante. ¿Tú quién eres? Porque crecer también consiste en conocer el alma que habita en tu interior. La que jamás se ha definido con un nombre en particular, porque un día puede ser primavera y mañana otoño.
El crecimiento también llama a los cambios. ¿Tienes miedo? Qué más da. Al final lo bueno siempre acaba durando menos que lo que nos hace daño, pero es lo que con frecuencia deberíamos recordar. Que ayer estuviste allí, pero hoy estás aquí y eso es todavía mejor. Significa que has crecido, que tu brújula ha encontrado la dirección correcta. La que marcará el destino que tienes escrito en la historia de tu vida, si decides empezar a escribirla. Cuánto antes mejor, que el tiempo puede llegar a ser un poco hijo del que algún día le pensó cuando llegaba tarde a trabajar. Y con bolígrafo, no vaya a ser que con el paso de los años se borre. Nadie quiere de vuelta a los malos recuerdos. Esos que se queden en el olvido, que yo ya he crecido y tengo mejores temas sobre los que reflexionar.
Pero antes de que no puedas crecer más, por favor vive mucho. Lee mucho. Escribe mucho. Disfruta mucho, que el problema será tuyo y no de cualquier otro. Enamórate mucho, tuya es la elección de si prefieres hacerlo de varias o de una única persona. Aquella que te quita todas las preocupaciones con una sola mirada. Aquella que te diría: te quiero libre.
Quiérete tú también. Como te de la gana, pero quiérete. Eso te salvará de la vida.
Y no sé si tendrá la fuerza de salvarte de la muerte, pero antes de que llegue: por favor, espero que hayas crecido lo suficiente.

domingo, 7 de agosto de 2016

Futuro

Estoy orgullosa de ti porque eres la mujer que siempre quisiste ser.

Estoy orgullosa de ti porque estás bailando sin que te importe todo lo que rodea. Estás cantando y lo haces de maravillosa, ¿no te das cuenta?

Te han mirado y has sonreído. Tienes una sonrisa preciosa, y no soy la única que lo piensa. Me alegra ver como brillan tus ojos cuando lo haces. Cuando tu risa se convierte en la melodía favorita de la persona que se encuentra más cerca.

Me gusta cuando brillas porque adoro ver que todavía no te has consumido. Tus pétalos no se han marchitado y eso significa que aún te quedan muchos momentos por vivir. Me gusta cuando eres océano porque te hace sentir viva, y ojalá nunca te des por vencido.

Has evitado la muerte cientos de veces porque eres fuerte y yo quiero ver siempre tu corazón latiendo. No importa a qué compás mientras pueda sentir tus pulsaciones contra mi pecho. Algún día caminaremos juntas y podré agradecerte todas aquellas veces que me obligaste a continuar a pesar de las circunstancias.

Cuando te vi por primera vez no podía creerlo. Tu alma no había cambiado, porque sigues escondiendo a la chica perdida que te dio las ganas de seguir adelante a pesar de no conocer la dirección correcta.

Lo cierto es que alguien no puede estar perdido hasta que otra persona empieza a buscarle, pero tú te buscabas a ti misma y eso era suficiente. Siempre has sido suficiente, incluso cuando creías lo contrario. Yo siempre creí en ti, aunque no lo demostrase.

Me gusta el vestido negro que llevas. Tanto que casi desearía tenerlo puesto ahora mismo, pero aún me queda mucho camino por recorrer. Tú has sido valiente y lo has conseguido, por eso estoy orgullosa de ti.

Me gusta el tatuaje que asoma por tu espalda. El primero. Es tan real como tú, que estás moviéndote a lo largo de la pista como si fueras libre. Parece que vuelas. Eres el pajarillo que siempre deseé ver batiendo sus alas lejos de su jaula. Yo siempre estaré ahí para levantarte si caes.

Esta noche no te dejaré hacerlo. No otra vez. Necesitas tanto como yo encontrar un equilibro y cualquier instante puede ser la oportunidad idónea para hacerlo.

Fuera está la luna, en el cielo. Quiero que salgas pisando fuerte, sin miedo, y le grites que sí vales la pena. Pídele perdón por todas aquellas noches en vela en las que le hiciste pensar lo contrario. Sé tu propia voz y no la de otros.

Eres perfecta tal y como eres y no dejes que lo demás te hagan cambiar de opinión, porque en tu vida mandas y decides tú. Desde que empiezas a tener uso de razón hasta que mueres. Y, afortunadamente, todavía te queda demasiado tiempo.

No te vayas sin mí, por favor.

Quédate un rato más.

A bailar, o a donde la vida nos lleve.



Te quiere,

Lluvia.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Azul

Nunca he tenido miedo a la oscuridad, pero sí a lo que puede encontrarse en su interior.

Cuando eres lo suficientemente mayor como para que tus padres echen un vistazo debajo de tu cama y tienes que darte por vencido, descubres que todo está en tu imaginación y que lo único que has estado haciendo es huir contigo de ti.

Hace un par de años que he tenido el placer de descubrirlo, pero no habría podido conseguirlo sin su voz.

Cada vez que apago la luz y cierro los ojos, intento escucharle. Aunque esté en silencio y solo sea mi respiración la protagonista: porque es el rayo de luz que buscas en un túnel sin salida.

Es la risa en la que no puedes dejar de pensar porque resuena en tu cabeza como tu canción favorita. Es la sonrisa que está ahí para ti incluso cuando no puedes sentirla. Son los lunares tus constelaciones preferidas. Es el océano que tiene por ojos, en los que te zambullirías.

Es humano y también un mundo. Es el abrazo infinito en el que esperas que te reciba. Es una estrella que no necesita oscuridad para brillar. Es un corazón que espero ver siempre latiendo. Es inmenso y también vulnerable.

Es mi color favorito.

Azul.


No importa el tono, ni la intensidad. Es azul y eso le hace mágico.

domingo, 3 de julio de 2016

Fragmentos (Relato)

Podría comenzar este relato como lo hacen las historias que acaban tan bien como empiezan, pero lo haré de la manera en la que lo hacen los poetas. Algunos de golpe, como si tuvieran prisa por llegar al final. Otros escriben diez versos para expresar lo que sienten y aún se les queda corto. El resto ni siquiera escriben, porque prefieren esperar a que alguien escriba sobre lo que nadie dice.

Nunca sabrás como acaba hasta terminar de recitar la última palabra, porque el poeta te engaña, te seduce y te asesina al principio de la primera estrofa sin que te enteres.

Ahí está la magia.


Me gustaría hablaros de un joven que quería dedicar el resto de su vida a escribir, pero que jamás lo intentó por miedo a fracasar. Quería dar su alma en cada sílaba y volver a sentir los latidos de su corazón en cada coma, sintiéndose vivo en cada punto y coma, muriendo en cada punto: así que iniciaré este relato cuando por fin se animó a hacerlo. ¿Y qué hay mejor que escribir sobre algo para liberarte de ello? Probablemente no exista nada, pero a veces es necesaria una chispa de inspiración para conseguirlo.

Como escribió alguien del cual encontré un libro cuando solo buscaba una canción: «“Yo no busco, encuentro” dicen que dijo Picasso. Y tenía razón. Quien busca arte, raras veces encuentra nada.»
Y fue por esa reflexión que nuestro protagonista se sentó en un banco y esperó a que las palabras salieran de su boca, sin darse cuenta de que su musa se encontraba a la vuelta de la esquina.


Aquel día había amanecido más cansado de lo que ya estaba la noche anterior. Se sentó en la cama y pensó en un buen comienzo para su historia. Frustrado tras no haberse podido concentrar en sus pensamientos, se levantó y caminó por la habitación con la intención de que alguna idea inesperada se manifestase en su mente, pero no hubo resultado alguno. Se comió tanto la cabeza que se olvidó del sabor que se le quedaba en los labios al pronunciar una sílaba, el sabor a nostalgia de sentir que no puedes decir nada mejor. Nada que sobrepase tus límites.

A menudo leía una frase que decía: “Las personas son como los pájaros. De pequeños tienen miedo a volar por temor a caer, al igual que nosotros tenemos miedo a intentarlo por temor a fallar”. De igual manera, ¿qué es la vida sin miedo? Una montaña rusa sin emociones. Y él definitivamente tenía demasiadas, pero jamás las había experimentado.

Lloró y lloró por la impotencia y la rabia que le producía sentir que podía, pero alguna extraña sensación se lo impedía.

Comió bien durante el almuerzo y luego volvió a meterse entre las sábanas para cerrar los ojos y evadirse de lo que le rodeaba. Sonrió al conseguir encontrarse frente a una pared blanca y comenzó a colocar con los dedos a los monstruos imaginarios que salían de su propio cuerpo expulsados a presión. Observaba cómo se quedaban colgados del techo y comprendió que el buen escritor espera a que las palabras acudan a él, porque cuando más las buscaba más huían de su persona. No les gusta ser utilizadas, son adictas a aparecer cuando menos te lo esperas: transformadas en imágenes, al contrario y no teniendo sentido alguno hasta que las unes con la idea que te llevaba nublando la vista tanto tiempo pero que no habías sido capaz de redactar.

Es mejor morir en el intento que quedarse con la angustia de saber qué hubiera sucedido si lo hubieras intentado.

Abrió los ojos de golpe y se levantó de la cama en un parpadeo. Tomó asiento en la silla de su escritorio y llenó las páginas de su cuaderno con fragmentos vacíos. Las arrancó y las tiró a la basura, dejando al cuaderno desnudo.

Desde aquel momento decidió que no le robaría más tiempo al tiempo, así que salió a la avenida y dejó que su cuerpo descansara sobre un banco de madera. Acarició la superficie y escuchó un ruido que provenía de la esquina, construyendo su voluntad para ser capaz de incorporarse.

Se acercó y compartiendo unas palabras con el ser que se encontraba al otro lado de la calle, quiso huir a su habitación para escribir.

Su musa era la muerte y quería librarse de ella, pero era demasiado tarde.

Ya estaba muerto.

domingo, 19 de junio de 2016

Primavera (dibujo)

Como última publicación de hoy, Primavera.

Probablemente sea el dibujo del que me siento más orgullosa.

Puntillismo.